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Cuando pensamos en un paisaje, ¿qué elementos vienen a nuestra mente?,
seguramente formas, relieves, colores, texturas. El conjunto del
paisaje lo forman el suelo, el agua, el relieve, y también la
vegetación, es decir un conjunto de plantas, seres estos muchas veces
ignorados. Es muy común escuchar a la gente decir - después de visitar
una reserva donde no tuvo la suerte de ver algún animal - ¡acá no hay
nada!, y seguramente se cruzó con unas cien especies de plantas
diferentes. También es muy frecuente que la gente "se enamore" de un
lugar por el paisaje, llamase sur, delta, costa....., se compre un
terreno..., elimine toda la vegetación propia del lugar (vegetación autóctona)... y plante unos hermosos pinos europeos, álamos, liquidambars, robles, etc., plantas que no son del lugar (vegetación exótica),
y que no contribuyen al paisaje natural. Ese paisaje ha sido
transformado. El color rojo de las montañas en el otoño en el sur, no
lo brindan justamente los pinos europeos; el aspecto exuberante,
misterioso y salvaje del delta no lo brindan justamente los eucaliptos,
álamos y casuarinas.
Las plantas autóctonas más allá de otorgarle una caracterÃstica especÃfica al paisaje, están también sirviendo de alimento y refugio a los animales del lugar. Los animales, que como producto de un largo proceso evolutivo, tienen una dieta basada en una determinada planta, o encuentran en ella un refugio, no van a cambiar sus hábitos de un dÃa para otro, en consecuencia abandonarán el lugar, o morirán.
Los pueblos originarios obtienen alimento y medicina de muchas plantas que se encuentran en el lugar donde están establecidos, ¿no contribuimos a empeorar su calidad de vida si arrasamos con lo que crece naturalmente, para destinar esos terrenos a otras actividades?
"Todo yuyo puede ser una flor" , frase robada de la pelÃcula "Durmiendo en el cemeterio", en esta pelÃcula vemos como un niño cuestiona el porque eliminar del jardÃn unos "yuyos" si tienen flores muy lindas. Si miramos bien alrededor nuestro, si dejamos crecer en el jardÃn "yuyos", nos vamos a encontrar con muchas sorpresas.
Las plantas exóticas se han incorporado a nuestra cultura decorativa, no las podemos erradicar, pero sà las podemos controlar. Cuando sembramos alguna, tendrÃamos que evitar su propagación y mantener los ejemplares en bajo número; esto por qué?, las plantas exóticas son totalmente "desconocidas" para los animales autóctonos, por lo tanto no presentan depredadores naturales - prácticamente no son consumidas-, esto implica que si las condiciones de hábitat le son favorables, van a poder propagarse con total libertad ocupando el lugar de las plantas autóctonas, ejemplo de esto lo podemos ver en el delta donde han alcanzado un gran desarrollo los lirios, ligustrinas, madreselvas.
Dentro del grupo de plantas autóctonas, hay uno que merece especial atención y nuestro mayor cuidado, las plantas endémicas (esta definición se hace extensiva a los animales). Llamamos endémico a todo ser vivo que se desarrolla exclusivamente en un determinado lugar, dentro de lÃmites y condiciones muy estrechas. Tener plantas endémicas es un tesoro comparable al de las ballenas, ¿por qué no habremos aprendido a valorarlas?
Les voy a presentar un tesoro del Delta y de la ribera RÃo de La Planta, es un árbol que florece en invierno, da flores amarillas, le llaman rama negra, su nombre cientÃfico es Mimosa bonplandii. Las poblaciones de este árbol, por causas que aún desconocemos, están en retroceso, no se las encuentra fácilmente. Al ser endémica, cualquier cambio en su hábitat, puede alterar su desarrollo.

Mimosa
bonplandii - Manual de la Flora de los Alrededores de Buenos Aires, A.
L. Cabrera y E. M. Zardini, Ed. Acme S.A.C.I., 1978
Tantas plantas están en peligro de extinción como animales, ¡tantas han desaparecido sin que nos hayamos enterado que existÃan!
.... y simplemente es cuestión de aprender a observar.