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Ecognesis - ¿Qué son los alimentos trangénicos?

Contenidos educativos

¿Qué son los alimentos trangénicos?

Lic. Sandra Cavallaro

Últimamente los alimentos transgénicos se han convertido en un tema de moda. Si bien existen opiniones a favor de su utilización y muchas otras en contra, es necesario conocer el tema con más profundidad.

La biotecnología es una rama de la Biología molecular que se ocupa de la experimentación de técnicas para la manipulación genética. Estas técnicas son llamadas, en general, tecnología del ADN recombinante. En otras palabras, los biotecnólogos estudian, entre otras cosas, los procesos hereditarios y su expresión genética, con especial énfasis en las aplicaciones directas en el campo de la medicina, la agricultura o la ganadería.

¿Qué es el ADN?

El ADN (Acido Desoxiribonucleico) es una larga molécula, formada por dos cadenas que se pliegan formando un espiral, y se ubica en el núcleo de las células eucariontes. En esta macromolécula se encuentra la información que permite el funcionamiento de las células, su reproducción y su especialización en funciones particulares. Por otra parte, la cantidad y “tipo” de ADN es propio de cada especie. De este modo, la cantidad y la información del ADN de un ombú, de un elefante y de un ser humano son diferentes.



¿Cómo actúa el ADN?

Lo hace a través de proteínas. Dicho de otra forma, en el ADN se encuentra la información necesaria para “fabricar” o sintetizar proteínas, que son las moléculas que controlan la mayoría de las funciones celulares.
El ADN está formado por moléculas más pequeñas, los nucleótidos, que se combinan de manera específica. En total hay 4 nucleótidos diferentes (Adenina, Guanina, Citosina y Timina). Estos se repiten en distintas combinaciones y por lo tanto en diferente orden. La información de que hablábamos se encuentra justamente en este orden o secuencia de nucleótidos. Ahora bien, todos los seres vivos tenemos los mismos nucleótidos, en diferente orden o secuencia.
Los científicos han descubierto hace mucho tiempo el código genético que establece la relación entre el ADN y las proteínas. Dicho de manera muy sintética, la secuencia de nucleóticos en el ADN determina la estructura proteica y esta estructura define la función de la proteína. Por otra parte, la información del ADN se agrupa por sectores llamados genes. Podemos decir entonces, que las proteínas son la expresión directa de la información de los genes. Como dijimos antes, el hecho de que todos los seres vivos tengan los mismos nucleótidos le confiere la característica de universabilidad al código genético.
Existen miles de proteínas diferentes que cumplen muy variadas funciones en las células. Por ejemplo, algunas de ellas tienen función enzimática, guiando todas las funciones químicas que se realizan en las células; otras tienen función estructural, como la elastina que le da elasticidad a la piel, la queratina, presente en el cabello, cuernos, garras y en la seda. Hay proteínas que cumplen funciones en el transporte (la hemoglobina transporta oxígeno o dióxido de carbono en los glóbulos rojos), regulación hormonal (la insulina controla el nivel de azúcar en sangre), como anticuerpos controlando enfermedades e infecciones y hasta el veneno de la víbora de cascabel tiene estructura proteica.

El hecho de que el ADN de todos los seres vivos esté formado por los mismos nucleótidos les ha permitido a los biotecnólogos traspasar genes o sectores del ADN de un ser vivo a otro. De esta forma “modifican” genéticamente plantas, animales o bacterias transfiriendo genes de un tipo de organismo a otro. Estos organismos con genes injertados se denominan transgénicos.

En la naturaleza también existen recombinaciones genéticas entre especies y también entre individuos de la misma especie. Por ejemplo, algunos virus pueden transferir su ADN a células y algunas bacterias se intercambian segmentos de su ADN. La reproducción sexual implica la combinación genética de dos individuos de la misma especie. Pero estas combinaciones ocurren al azar, no en forma dirigida. En el caso de la biotecnología estas recombinaciones se realizan entre organismos elegidos específicamente, con un objetivo concreto.

¿Por qué hacerlo?

Los científicos quieren transferir cualidades deseables de un organismo a otro - por ejemplo, la resistencia a un pesticida o a un insecto u organismo dañino. Un ejemplo conocido es el del maíz transgénico. Esta planta fue alterada genéticamente para que actúe como un pesticida, en principio dirigido a una oruga considerada plaga. Para esto, se incorporaron genes de una bacteria (Bacillus thurigiensis) a la planta de maíz. Estos genes “fabrican” una endotoxina que se fija al aparato digestivo del insecto-plaga y hace que éste deje de alimentarse. A este tipo de maíz se lo llama maíz BT (por la bacteria donadora del gen). El problema fue que el polen de las plantas de maíz, llevado por el viento, se depositó en otro tipo de plantas (algodoncillo), que crece en los márgenes de los cultivos de maíz y constituye el principal alimento para la oruga cuya metamorfosis origina mariposas monarca.....

Por el momento, los trabajos científicos son un poco contradictorios. Algunos sostienen que este polen proveniente del maíz BT no afecta “significativamente” a estas mariposas, mientras que otros estudios, apoyados por grupos ecologistas, denuncian la casi extinción de este mariposa.
Otro caso conocido de manipulación genética con efectos “no deseados” fue el caso del Triptófano genéticamente diseñado. Este fue empleado en USA a fines de la década del 90 y a causa de su utilización murieron 37 personas y quedaron permanentemente incapacitadas 1.500.

Los alimentos genéticamente diseñados que contienen genes derivados de cerdo, peces, insectos, virus y bacterias están apareciendo en los estantes del supermercado, en productos comunes como tomates, maíz, soja, productos lácteos, levadura y aceites, que reemplazan las variedades tradicionales de frutos y vegetales.

Podríamos hacer un rápido análisis de los “pro” y los “contra” de la utilización de cultivos transgénicos:

A FAVOR

EN CONTRA

La biotecnología desarrolla “mejores alimentos”, incluyendo beneficios como resistencia de los cultivos a las plagas, reducción del empleo de pesticidas químicos. De esta forma se consiguen tanto mejoras en la calidad de los alimentos como en su valor nutritivo. Desde el punto de vista de la salud se desconocen aún las consecuencias que pueden tener los alimentos transgénicos, pero hay estudios que afirman la aparición de alergias, el agravamiento del problema de la resistencias a antibióticos en microorganismos patógenos, o el efecto de acumulación de plaguicidas empleados sobre los cultivos transgénicos.
La modificación genética es muy importante para la búsqueda de fórmulas nuevas para aumentar la producción alimentaria. Desde la perspectiva ambiental, las precauciones se centran en el incremento de la contaminación química por los biocidas asociados con las plantas transgénicas; la aparición de contaminación genética (todo ello con su impacto sobre plantas silvestres, insectos beneficiosos, la microflora y microfauna, el suelo).
Estas nuevas tecnologías pueden ser aplicadas en países en vías de desarrollo con un impacto positivo en la economía. Existen empresas que centralizan la producción de semillas transgénicas y los agroquímicos necesarios, patentando las variedades de semillas. Esta concentración en la comercialización no favorece a los agricultores

Es posible agregar a esta lista muchos otros items. Aún persiste la lucha por la etiquetación de los alimentos transgénicos, lo que nos permitiría el derecho a elegir lo que consumimos.


Ambito Financiero, Argentina, 23-8-00
Un estudio realizado en los Estados Unidos probó que el cereal afecta a larvas de mariposa monarca

El maíz modificado mataría a insectos

Washington (EFE) - Un estudio de la Universidad de Iowa (EE.UU.) confirmó que el polen del maíz transgénico puede matar las larvas de la mariposa monarca, lo que reaviva la polémica sobre la alteración de los genes en los cultivos.

Un primer estudio llegó a las mismas conclusiones el año pasado en la Universidad Cornell de Nueva York, pero fue muy criticado por sus limitaciones, ya que sólo se fundamentaba en pruebas de laboratorio, mientras que el de ahora es un estudio de campo. «Teníamos resultados de laboratorio mostrando el efecto y ahora tenemos resultados de campo que también lo confirman», señaló John Obricky, director de la segunda investigación, en la revista «Ecología».

El maíz transgénico se comenzó a plantar en EE.UU. en 1996 y supone ya un tercio de toda la cosecha. Ningún estudio ha confirmado que comporte riesgos para el ser humano u otros mamíferos.

La planta fue alterada para que actúe como un pesticida «natural», para lo cual se le incorporaron genes de la bacteria bacillus thuringiensis, que pueden manipularse para actuar contra una oruga devoradora de esa gramínea.

Las endotoxinas de la bacteria «funcionan fijándose a un receptor específico del aparato digestivo del insecto elegido, lo que hace que deje de alimentarse», explicó recientemente Milton Zaitlin, profesor de Patología de las plantas, en la Universidad Cornell, en un congreso sobre genética aplicada a los vegetales.

Pero según las investigaciones de Obricky en la Universidad de Iowa y de John Losey, profesor de Entomología en Cornell, quien dirigió el primer estudio, el maíz modificado BT, puede afectar también a otros insectos polinizadores.

El polen de ese maíz, llevado por el viento, se deposita en un tipo de plantas, denominadas «algodoncillo», que crecen en los márgenes de los campos de cultivo y constituyen el principal alimento de las mariposas monarca.

En los experimentos, los investigadores recogieron hojas de las plantas que se habían impregnado con el polen y las colocaron en platillos de experimentación junto con larvas de mariposa, de las cuales murieron alrededor de 20 por ciento.

A su vez Val Giddings, vicepresidente de Alimentación y Agricultura de la Organización de la Industria de la Biotecnología, señaló en el diario «The Washington Post» que existen al menos veinte estudios que demuestran que el polen del maíz modificado no es nocivo para las mariposas monarca.

Sin embargo, reconoció que «el riesgo potencial que procede del maíz BT no está aún totalmente
evaluado».

Demandas

A comienzos del pasado año, varios grupos ecologistas presentaron una demanda por «contaminación genética» contra las firmas que diseñan semillas genéticamente modificadas.

Algodón, patatas y maíz son algunas de las variedades que la Agencia Estadounidense de Protección del Medio Ambiente (EPA) ha aprobado desde 1995.

Los ecologistas han expresado su temor de que los genes introducidos en estas plantas de cultivo puedan trasladarse a otras plantas y animales y acarrear la aparición de lo que denominan una «superhierba» o un insecto capaz de resistir a cualquier ataque. Numerosos científicos de EE.UU., pese al respeto que les merecen las investigaciones que ponen de relieve los peligros de la modificación genética en las plantas, son firmes partidarios de esta tecnología y de las posibilidades que ofrece para la alimentación.

La mariposa monarca (Danaus plexippus) protagoniza cada año una de las migraciones más asombrosas del mundo animal, cuando millones de ellas vuelan desde sus territorios en el sur de Canadá a través de EE.UU. para invernar y reproducirse en el estado mexicano de Michoacán, tras atravesar 5.000 kilómetros en etapas de unos 120 al día.

Después de cinco meses, las mariposas -más de sesenta millones en la migración de este año- retornan en marzo a Canadá desde sus criaderos en los bosques de Michoacán, declarados zonas protegidas por el gobierno mexicano y convertidos en atractivo turístico de primer orden.


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